Sandy Carter, ex Amazon y titular de Unstoppable Domains, afirmó en el cierre de SXSW que el verdadero cuello de botella de la inteligencia artificial no es técnico, sino organizacional. En un contexto donde el 95% de los pilotos de IA no generan ROI, la pregunta ya no es qué herramienta usar, sino cómo transformar la empresa para que funcione con IA.
“El problema no es la tecnología. La mayoría de los proyectos falla porque faltan elementos clave en cómo se implementan”, planteó Carter, desarmando uno de los grandes mitos del momento. Su enfoque identifica siete factores que separan los experimentos de los sistemas que realmente escalan. El primero —y más crítico— es el liderazgo. No alcanza con aprobar proyectos: los CEOs deben usar activamente la IA. Según sus datos, cuando lo hacen, las probabilidades de éxito se multiplican por 5.
“Para cambiar los resultados, tenés que cambiar las preguntas”, afirmó. Y ahí aparece un cambio de mindset: no se trata de optimizar procesos existentes, sino de rediseñarlos desde cero con IA en el centro.
Agentes, no prompts
Uno de los giros más relevantes es el paso de herramientas a agentes autónomos. Carter lo resume así: “ya no se trata de prompting, sino de sistemas que toman decisiones y ejecutan tareas”. Y lanzó una afirmación controversial: “En 18 meses LinkedIn no va a numerar tus skills sino tu lista de agentes”.
Estos agentes —internos y externos— empiezan a redefinir la estructura organizacional: desde asistentes que analizan campañas hasta “shadow boards” de expertos simulados que asesoran decisiones. En ese esquema, los equipos humanos pasan a gestionar tanto personas como inteligencias artificiales.
Matar el piloto
Otro punto clave: abandonar la lógica experimental. “El 95% de los pilotos falla. Solo el 20% logra pasar a producción”, advirtió. ¿Qué hacen distinto los que sí escalan? Tres cosas: foco en el negocio, calidad de data y gestión del cambio.
En especial, Carter insiste en enamorarse del problema antes que de la tecnología. “Me enamoré del problema, no del código”, citó de un caso real, donde un médico sin conocimientos técnicos logró desarrollar una solución competitiva en un hackathon.
El nuevo gap: confianza y skills
La brecha no es solo tecnológica, sino cultural. Mientras el 65% de los ejecutivos confía en la IA, solo el 17% de los empleados lo hace, en gran parte porque conocen las limitaciones reales de los sistemas.
A eso se suma el déficit de habilidades: más de la mitad de los trabajadores abandonó herramientas de IA por no saber usarlas correctamente.
Lejos del discurso de reemplazo, Carter plantea un modelo de augmentación. Solo el 15% del conocimiento global está digitalizado; el resto sigue siendo humano: intuición, contexto, experiencia.
“El próximo gran diferencial no es la IA sola, sino humanos + IA trabajando juntos”, sintetizó.
Los datos acompañan: esta combinación puede generar hasta un 38% más de ROI y mejoras de productividad de hasta el 85%. Incluso, en un mercado saturado de automatización, crece la demanda de perfiles con expertise real y capacidad narrativa.
Durante el cierre de su charla, Carter enfatizó que las empresas que lideren no serán las que adopten más herramientas, sino las que rediseñen sus procesos, equipos y cultura alrededor de la IA. “No empieces por la tecnología. Empezá por las personas, después los procesos, y recién ahí la plataforma”.
