Más de ocho millones de especies compartimos el planeta. La naturaleza está llena de señales, inteligencia y formas de comunicación mucho más complejas de lo que imaginamos. Hasta ahora solo hemos logrado comprender el lenguaje de una: el ser humano. Y eso puede cambiar gracias a la Inteligencia Artificial.
Sabíamos que la IA iba a inundar la programación de Southby este año y no nos equivocamos. La buena noticia, es que no son todos escenarios apocalípticos. La IA puede ser usada para el bien, y el equipo de Earth Species Project con el científico Aza Raskin, a la cabeza, se encargó de remarcarlo.
“Lo que intentamos hacer no es romper la barrera de comunicación entre especies. Lo que intentamos romper es la barrera de comprensión entre especies. Queremos entender a otras especies para ampliar el alcance de nuestra empatía.” explicó.
Los nuevos modelos de IA nos permiten encontrar patrones comunes entre distintos lenguajes y sistemas —texto, imágenes, sonidos, comportamiento— y esa misma lógica podría aplicarse para interpretar la comunicación de otras especies. Esto abriría una nueva frontera científica, capaz de ampliar nuestra percepción del mundo y de revelar culturas, dialectos y formas de organización animal todavía desconocidas.

Las ballenas, por ejemplo, tienen lenguajes mucho más complejos que el nuestro. Delfines, monos y loros tienen nombres propios que les susurran sus pares al nacer. Las plantas tienen la capacidad de escuchar, algunas flores generan néctar más dulce cuando se acerca el zumbido de una abeja. Otras especies de plantas tienen la capacidad de imitar el follaje de plantas sintéticas vecinas – esto implicaría que también pueden “ver”.
Para Raskin, no se trata sólo de extender la inteligencia humana, sino de extender la inteligencia de la naturaleza.
“Todo aquello que pueda ser traducido, será traducido. Cuando aprendemos la cultura de otros y aprendemos su lengua, dejan de ser algo que está ‘allá afuera’ y pasan a ser algo que llevamos dentro, algo que sostenemos en el corazón. Si pudiéramos hacer lo mismo con las otras especies de la Tierra, la naturaleza dejaría de ser algo externo y se convertiría en algo profundamente cercano.”
Ahora, ¿cuáles serían las consecuencias de comunicarnos con otras especies? ¿Qué dilemas éticos presentaría? ¿Deberían otras especies participar de las decisiones que tomamos los humanos con nuestro planeta? ¿Qué pasa con las implicancias políticas y económicas de estos desarrollos? ¿Qué pasaría si descubrimos que las vacas producen más cuando sufren? Antes de que se presente el incentivo económico necesitamos reglas y políticas proteccionistas.
“Estamos creando una herramienta científica que lo puede descubrir todo. Así como el telescopio nos enseñó que la Tierra no es el centro del universo, estas nuevas herramientas nos demostrarán que el ser humano tampoco lo es”.

