Para quienes aún no la conocen, Amy Webb es la futurista estrella de SXSW. Su charla es de las más concurridas del festival: los asistentes son capaces de hacer dos horas de cola para escucharla, aunque muchas veces incomode lo que tiene para decir. La CEO del Future Today Strategy Group y profesora en NYU Stern volvió al escenario este año para hablar de destrucción creativa. Ya no basta con conocer los últimos avances tecnológicos: debemos tomar una posición frente a ellos.
Este año sepultó su clásico “Tech Report” para hablar de convergencia. No se trata de tendencias aisladas, sino de convergencias que interactúan entre sí y producen transformaciones estructurales.
Estas convergencias, según Webb, se caracterizan por cuatro reglas:
• producen cambios a nivel sistémico
• generan realidades completamente nuevas
• redistribuyen poder y valor
• y son difíciles de revertir
Bajo este marco identificó tres grandes convergencias que ya están en marcha y tres “tormentas” que se nos vienen encima:
1. Human Augmentation: el cuerpo como plataforma
La primera es la humanidad aumentada, es decir, el uso combinado de tecnología y biología para expandir o mejorar las capacidades físicas y cognitivas más allá de sus límites naturales. El cuerpo humano empieza a funcionar como una plataforma tecnológica. Desde pantalones que nos permiten escalar y caminar por encima de nuestras posibilidades hasta exoesqueletos que potencian nuestra movilidad o colchones que monitorean nuestro sueño y nos permiten tener un 30% más de descanso que un colchón normal y ser un 40% más productivos.
“Por primera vez en la historia, algunos humanos serán objetivamente mejores que otros.”
2. Unlimited Labor: trabajo sin personas
La segunda convergencia es lo que Webb denomina Unlimited Labor: sistemas automatizados capaces de producir trabajo a escala, bajo demanda y sin participación humana.
Es decir, una economía en la que el crecimiento ya no depende del trabajo humano. “El esfuerzo humano deja de ser el motor del crecimiento de la sociedad.”
Fábricas abiertas las 24 horas del día, con sistemas automatizados y fuerza de trabajo ilimitada. “¿Cuál será el futuro de la clase trabajadora?”, se preguntó Webb.
3. Emotional Outsourcing: la soledad se convierte en un mercado
La tercera convergencia es quizás la más inquietante y también la escuchamos en varias de las charlas del festival: el outsourcing emocional. Cada vez más personas buscamos consuelo, validación y compañía en la IA. Desde novias virtuales y chatbots que funcionan como psicólogos hasta plataformas religiosas como Text to Jesus (!!).
Según Webb, hoy los LLM son la mayor fuente individual de apoyo en salud mental en Estados Unidos. La consecuencia es un nuevo mercado emergente: la soledad como modelo de negocio. “Estamos creando un futuro de indefensión a escala civilizatoria”, advirtió. “La dependencia ya no es un problema del sistema: es el producto.”
Webb cerró su presentación más enfática que nunca. Son apenas un puñado de compañías las que están diseñando las herramientas que van a cambiar nuestra sociedad y nuestra economía de forma radical.
Si sos una organización, el desafío es construir estrategias pensando en las próximas convergencias, no en tendencias aisladas. Y, a nivel individual, “si querés tener control sobre tu futuro, tenés que tomar acción. Nadie va a venir a salvarte”.

